¡Pero que poco les gusta hacer deberes!
«¡Jesússsssss, ponte de una vez a hacer los deberes!» Hala, ya está Jonathan dándome la vara. Jesús pensaba, «cómo se nota que no los tiene que hacer el, con lo aburridos que son», y se sentaba durante horas delante del libro, esperando que pasara el tiempo y llegara la hora de la «meriendar». Un día cualquiera, estaba sumido en su habitual búsqueda de musarañas por el techo de la asociación, cuando unos pequeños duendes, de no más de un centímetro de altura, aparecieron por la ventana… ¡Jesús, ponte con los deberes!
Que no nos engañen, lo de las pilas cargadas…. queda genial pero la verdad, la verdad es que hay que estar encima de ellos y de ellas para que vayan con las cosas preparadas al día siguiente a clase. No hablemos si de lo que se trata es de estudiar… entonces, ya hablamos de otra cosa. Este es nuestro trabajo en este proyecto, preocuparnos de que lleven el máximo de las cosas hechas y sobre todo, bien hechas. A veces lo conseguimos y otras no tanto, pero ese es el reto: lograr que consigan sus objetivos al final del curso.
¿Lo conseguiremos? a por ello vamos 😉






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