30 voluntarios de dos asociaciones gestionan una biblioteca creada con donaciones y que sirve de distracción a los pacientes del Clínico
En el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, el tiempo a veces parece detenerse. Entre pruebas médicas y largas esperas, los días se hacen interminables para quienes están ingresados. Pero hay un grupo de personas que ha encontrado la manera de aligerar esa carga: los voluntarios de Cadena de Sonrisas y Cooperación Internacional, que convierten las páginas de los libros en ventanas hacia otros mundos.
Imagina un carrito lleno de historias rodando por los pasillos del hospital. Novelas, cuentos, poesía y hasta cómics viajan de mano en mano, llevados por 30 voluntarios y voluntarias que tres días a la semana dedican su tiempo a hacer más llevadera la estancia de pacientes y familiares. Las personas lo resumen así: «Son muchas horas de espera, y este servicio consigue que la gente se distraiga de su problema de salud». La sonrisa es la mejor recompensa para quienes hacen posible este milagro cotidiano.
Lo que empezó en 2012 como un pequeño proyecto (Pájaro de Papel) en un sótano apartado, hoy es una biblioteca luminosa en la planta 12, con más de 1.500 libros donados por generosos corazones. «Los pacientes, cuando regresan a casa, a menudo nos traen libros para seguir alimentando este ciclo». La pandemia lo suspendió temporalmente, pero la demanda era tan grande que, al volver a la normalidad, los voluntarios y voluntarias retomaron su misión con más fuerza.
Sandra, Juan y el resto del equipo no solo reparten lecturas; regalan compañía, escucha y un respiro de normalidad los miércoles y domingos. «Trabajamos codo con codo con el personal sanitario», explica Sandra, coordinadora del proyecto. Cada turno es una oportunidad para conectar, para que un niño descubra un cuento o un adulto evada sus preocupaciones con una novela.
Entre las estanterías hay de todo: desde clásicos hasta cómics juveniles, porque la diversión también es medicina. Como dicen, «la estancia se hace más corta» cuando las páginas te transportan lejos del dolor. Y eso es justo lo que persiguen estos héroes sin capa: demostrar que, a veces, la mejor receta no está en un frasco, sino en una historia que te hace soñar despierto.





Ningún comentario a "«PÁJAROS DE PAPEL», EL NORTE DE CASTILLA TAMBIÉN NOS VISITA"