Para terminar el verano de la mejor manera posible, nuestros/as peques del proyecto “Una Mente Maravillosa” y sus “profes” están pasando unos días en Espinosa de los Monteros, en un entorno natural magnífico.

La salida les ha dado para todo. Han comenzado haciendo la ruta del robledal donde han podido ver distintas especies de árboles, han visitado el roble milenario y han asistido nada más y nada menos que a un concierto del silencio.

Después, se han trasladado hasta la Cueva de Ojo Guareña donde han podido adentrarse en sus profundidades y conocer más de cerca cómo y para qué se utilizaba antiguamente la cueva, quiénes vivían allí y como se conserva todo fenomenal.

 

La tarde la han pasado en la piscina natural de Espinosa de los Monteros donde, gracias a que el tiempo ha respetado, se han podido pegar unos cuantos chapuzones bien fresquitos.

Después de un día tan largo, han vuelto al albergue con ganas de pegarse una ducha y relajarse jugando a unos juegos de mesa antes de cenar.

Y para finalizar el día, ha tocado sesión de cine con una peli llena de superhéroes y superheroínas que les ha encantado.

 

 

La aventura de nuestros/as peques continuó y no veáis de qué manera lo hizo… DÍA DE PLAYA!!!

Sus “profes” los llevaron hasta la playa de Plentzia donde para su sorpresa, pudieron disfrutar de un parque acuático y unos largos baños en la playa hasta primera hora de la tarde.

 

 

Tras comer unos ricos helados, se trasladaron hasta el “aeropuerto de pájaros de Urdaibai” (Urdaibai Bird Center) donde pudieron aprender como realizan los viajes migratorios nuestros amigos plumosos.

A última hora de la tarde, llegaron hasta Mundaka para visitar una de las mejores playas para practicar surf donde se realiza uno de los grandes campeonatos de España.

Para acabar el día, cenaron en un mirador con vistas al mar y a la gran luna llena que se pudo contemplar anoche.

 

Y el domingo fue el último día de aventuras de nuestros/as peques y sus “profes”.

Se dirigieron al pueblo de Puentedey a pasar la mañana, donde pudieron ver la gran cueva que atraviesa el rio de esta localidad.

En su camino de vuelta a Valladolid aprovecharon para parar a comer en un merendero situado en el desfiladero de Hocinos, creado por el río Ebro.

 


Comieron, jugaron juntos y para bajar el bocadillo antes de seguir el viaje dieron un paseo a lo largo del río.

Ya llegando a Valladolid hicieron una pequeña paradita en Trapa para merendar. Un helado o un chocolate frío, el final mas dulce para el último viaje de este verano, que esperamos sea el primero de muchos para el próximo curso.